Un Seguro de Accidentes te paga dinero en efectivo directamente a ti (no al hospital) si sufres una lesión. Úsalo para pagar deducibles, facturas médicas o incluso tu renta mientras te recuperas.
Incluso si tienes un excelente seguro médico, un accidente repentino (una caída en casa, una lesión deportiva o un choque) viene acompañado de gastos ocultos: deducibles altos, copagos y pérdida de ingresos si tienes que faltar al trabajo por varias semanas.
¿Cómo pagarías tu alquiler, la comida de tu familia o las tarjetas de crédito si no puedes trabajar? Ahí es donde un Seguro de Accidentes salva tu tranquilidad.
A diferencia de los seguros de salud tradicionales que envían los pagos a los médicos, esta póliza te envía un cheque o depósito directo a ti. Tú decides cómo usar ese dinero:
Viajes en ambulancia terrestre o aérea.
Visitas a la sala de emergencias (ER) o centros de atención de urgencia.
Huesos rotos (fracturas), dislocaciones, quemaduras o cortes que requieran puntos.
Pagos diarios por cada día que pases internado en el hospital debido al accidente.
Sesiones de terapia física o quiropráctica.
No necesariamente. El IUL es flexible y se puede estructurar según tu presupuesto. Lo ideal es empezar joven, ya que las primas son más bajas y el dinero tiene más tiempo para crecer con el interés compuesto.
¡Esa es la magia del IUL! Tu póliza tiene un piso garantizado de 0%. Si el mercado cae, tu cuenta no gana intereses ese año, pero no pierdes un solo centavo del dinero que ya has acumulado.
Completa este breve formulario y descubre lo económico que es proteger tu bolsillo contra accidentes imprevistos.